• Luis Ramón

Lecciones de creatividad a través de los genios de la historia: Albert Einstein

Actualizado: 29 de oct de 2020


¿Cómo trabajaba la mente de física más popular del mundo? ¿Qué lo hacía un genio? Su fascinante historia es un testamento de la conexión entre creatividad y libertad, su éxito proviene de cuestionar la sabiduría convencional y maravillarse de los misterios que el resto consideraba mundanos; Ese constante cuestionamiento, se ha hecho famoso a través de muchas de sus citas que son ejemplos patentes de su curiosidad “Lo importante es no dejar de cuestionar, la curiosidad tiene su propia razón de existir”.

Por esta ocasión, quiero centrarme en la música como fuente de creatividad, las sonatas de Beethoven pueden parecer lejanas a las teorías de Einstein, pero los lazos entre la música y la ciencia, son tan antiguos como las mismas disciplinas.

La teoría del color de Newton, fue inspirada en la idea que el rango del espectro visible era análogo a la escala musical de siete notas, mientras que Pitágoras sentó las bases de la expresión de los intervalos musicales a través de simples relaciones matemáticas. Einstein tocó el piano y el violín desde muy temprana edad, desarrollando un particular cariño por Mozart y Bach. Este año se cumplen 103 años de que la teoría general de la relatividad fuera probada correctamente y se cuenta que  ese día Einstein lo celebró comprándose un nuevo violín.

De manera muy simplista, la teoría einsteniana contenía una predicción espectacular: la luz también poseía ‘peso’, es decir, debía ser atraída y desviada por los cuerpos celestes; Puesto que la equivalencia entre aceleración y gravedad se extiende a los fenómenos electromagnético y la luz es una onda electromagnética, los rayos luminosos deberían curvarse en presencia de un campo gravitatorio. Se dio cuenta de que la única forma de verificar experimentalmente su predicción teórica era durante un eclipse total de Sol, que permitiría fotografiar una estrella cercana al sol, sin la presencia de la potente luz solar; Y bien, el 29 de mayo de 1919 habría un eclipse de Sol total desde algunos puntos de la superficie terrestre, lo que haría posible verificar esta curvatura de los rayos de luz. Se realizaron dos expediciones cercanas al Ecuador, ambas dirigidas por la Royal Astronomical Society y comparadas con la del Beagle de Darwin en el siglo XIX y la Discovery a la Antartica de Shackleton en el XX. En ambas se compararon las posiciones reales y aparentes de unas trece estrellas y la conclusión fue tajante: el análisis de las medidas obtenidas de la desviación de los rayos de luz confirmaba la influencia del campo gravitatorio sobre la luz, tal y como predecía la teoría de Einstein. Se había verificado una de las predicciones teóricas más espectaculares que se haya hecho jamás y además tan sólo cuatro años después de haberse realizado.

Einstein es sin duda uno de los pensadores más creativos del mundo, es asombroso cómo se le ocurrió una idea tras otra, al observar algunas de sus citas más famosas, podemos obtener información valiosa sobre su creatividad.

Una de las razones por las que a Einstein se le ocurrieron tan buenas ideas es que él comenzó con buenos problemas. Como dijo una vez: “Si tuviera una hora para resolver un problema, me gustaría dedicar 55 minutos a pensar en el problema y cinco minutos a pensar en soluciones”. Antes de siquiera empezar a pensar en algo, primero hay que definirlo, si no se toma ese primer paso, es posible que por más que tengamos buenas ideas, probablemente sólo habrá malas soluciones. Esto se aplica al desarrollo de nuevos productos, procesos, decisiones importantes de la vida o cualquier cosa que queramos hacer. Hay que definir el problema en primer lugar: Primero, clarificarlo: ¿Qué sabemos al respecto? ¿Hemos reunido ya suficiente información? Luego, preguntarnos: ¿Cuál es la naturaleza del problema?, para esto es necesario responder qué estamos tratando de resolver efectivamente y cuál es la raíz de esa situación. ¿Qué estamos tratando de lograr en última instancia? Una vez que haya definido el problema, ¿Qué hacer?.

Einstein estaba muy bien informado en su materia, por lo que es fácil suponer que utilizó ese conocimiento para alimentar su mente creativa, sin embargo, el físico habría sido la primera persona en descartar el papel que el conocimiento tenía en su proceso. Como dijo en una ocasión: “La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento se limita a todo lo que sabemos y entendemos, mientras que la imaginación abraza el mundo entero, y todo lo que alguna vez habrá que saber y entender”. Es interesante ver cómo nos acercamos a las tareas, problemas y situaciones habitualmente, siguiendo más o menos este procedimiento: Utilizar los conocimientos y el pensamiento concreto, para luego llegar a una solución creativa para ello.

Pero Einstein en realidad habría mirado de esta manera: Use la imaginación y la intuición creativa para luego llegar a una solución lógica más tarde, fue la imaginación la que ayudó a Einstein formar su famosa ecuación. Cuando tenía sólo 16 años, se imaginó persiguiendo un rayo de luz, fantaseó con qué se vería al pasear a su lado en una motocicleta y pensó mucho acerca de lo que iba a suceder.

Las ideas que salieron de este experimento mental le ayudaron a pensar de forma creativa sobre cómo funcionaba la luz. Le ayudó a enfocar su pensamiento lo suficiente para llegar a su idea revolucionaria.

El conocimiento es una forma muy importante y útil para compartir y aprender información, Einstein finalmente anotó todos sus descubrimientos, lógicamente, con el propósito de compartir ese conocimiento, de hecho es gracias a eso que sabemos tanto sobre el universo.

Pero la lógica y el conocimiento pueden ser demasiado estrechos y metódicos al pensar creativamente; hace que todo sea más lento. La imaginación le permite a la mente correr sin límites de velocidad o barreras. La capacidad de ir a cualquier parte y hacer cualquier cosa se abre la mente a nuevas posibilidades y formas de ver el mundo.

Como dijo una vez Einstein, “la lógica te llevará de A a B. La imaginación te llevará a todas partes”. Para Einstein, las ideas creativas no provienen de la razón, vienen de la imaginación y la intuición. Sorprendentemente, estos son el mismo tipo de cualidades que usted encontrará en los artistas. Tal vez por eso Einstein dijo: “Los más grandes científicos son artistas también”.

Einstein era definitivamente alguien que valoró mucho al arte. Fue de gran talento, tanto en el violín como en el piano, y solía tocar esos instrumentos cuando se quedaba atrapado en un problema, a menudo, después de tocar, se le ocurría un enfoque nuevo para probar.

Este enfoque artístico se puede observar en un montón de grandes científicos y pensadores. Muchos de ellos exploran su lado artístico de una manera u otra. Las habilidades que se aprenden en las artes son perfectas para el pensamiento complejo y la resolución de problemas. Habilidades artísticas como tocar instrumentos, la intuición y las analogías ayudan a tener una larga lista de nuevas ideas y oportunidades para explorar.

Lo que importa es ser activo artísticamente, no es suficiente con sólo escuchar música o mirar pinturas, hay que tocar un instrumento o recoger un pincel, muchas habilidades artísticas son acerca de desarmar cosas y volver a armarlas en formas nuevas e inventivas. Eso explica por qué tantos niños que se dedican a las artes generan más patentes y empresas. También explica por qué Einstein valoraba tanto la música siendo físico cuando estaba tratando de generar nuevas ideas. Atribuyó su interior científico a intuición principalmente a la música. “Si no fuese físico, probablemente sería músico. A menudo pienso en música, vivo mis sueños de día en música. Veo mi vida en términos de música… saco la mayoría de mi alegría de la música”.

Y una cosa más podemos atribuirle a Einstein, la creación de su propia marca y estilo. En todas las etapas de su vida, buscó la manera de representarse de manera única y que fuera tan diferente que pudieras reconocerlo solo de verlo, sus canosos pelos parados y bigote cerrado, son sello inconfundible y hasta antes de Sheldon Cooper, esa imagen era la característica inconfundible de un físico o científico.



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