• Luis Ramón

El Código de Red y su relación con Australia

Actualizado: 29 de oct de 2020



Cuando la evolución de la generación renovable y de la red no van a la par.

Para 2025 se planean construir cerca de 5000 MW de generación en el sur de Australia, eso no es una novedad hablando de un país tan desarrollado, pero ¿podrías creer que, debido a la falta de planeación y regulación, hoy en día no hay suficiente capacidad en la red para hacer llegar dicha energía a los usuarios?

Esto implica que las centrales pueden ser detenidas constantemente, reduciendo así sus ingresos esperados. Y lo que es peor, no se estaba haciendo lo necesario para garantizar que las centrales actuales y las que están por construir puedan operar al 100 %.

A continuación, describiré cómo descubrí este problema y qué relación tiene con lo que estamos viviendo en la industria eléctrica en México.

Despidiendo el 2018

Este fin de año decidí pasar unos días de vacaciones con mi familia en el continente Oceánico, y estar presente en el primer lugar del mundo que daría la bienvenida al 2019 entre espectaculares fuegos pirotécnicos. Sídney, Melbourne y Cairns, son ciudades fantásticas y eléctricamente modernas. Todo el cableado es subterráneo y, por lo tanto, ni un solo cable que estorbe y ensucie la apariencia de las mismas, prácticamente con un parque vehicular y de transporte público eléctrico. Aun así, encontré una nota en un periódico de Sídney que me llamó mucho la atención y que tiene una relación íntima e inminente con una de las situaciones que atraviesa México.

De acuerdo con el Director General de Planeación del Operador del Mercado de Energía de Australia (AEMO por sus siglas en inglés), se han interconectado tantas nuevas centrales eléctricas renovables de naturaleza intermitente al sistema eléctrico australiano que, en ciertos momentos del día, éste se congestiona por lo que durante estos periodos, dichas centrales no pueden inyectar energía a la red.

El problema de no poder despachar el 100 % de la energía es que los ingresos de lo que en un inicio parecería ser una buena inversión, ahora dependen no solo de cuestiones climáticas estudiadas, sino de la capacidad de la red para transmitir la energía generada.

Según el reporte, un proyecto eólico de 200 MW que costará cientos de millones de dólares en la costa de Victoria no tendrá manera de proveer energía a la red y aun así sigue en construcción. Esto significa que simplemente se desconectarán las centrales solares y eólicasde la red, desperdiciando potencia y reduciendo sus ingresos esperados. (Latimer 2018)

Pero ¿qué relación tiene dicho sistema eléctrico con el nuestro?

Situación actual del sistema eléctrico australiano

Geográficamente tienen un enorme potencial de generación de energía limpia, acompañadas por una política energética con metas ambiciosas, por poner un ejemplo, su gobierno planteó energizar el 100 % del sur de Australia con energías renovables para el 2025 (Parkinson 2018). Estos son los datos que típicamente vemos en las noticias y que esperamos seguir viendo, no obstante, pocas veces alguien se toma la molestia de explicar que tener una gran extensión territorial en donde dichos recursos están lejos de los centros de carga, también representa un reto en la transmisión de dicha energía.

Haciendo una analogía, imaginemos que la corriente eléctrica fuera agua, en este ejemplo elsistema eléctrico serían las tuberías subterráneas que llevan el agua desde las presas hasta nuestros hogares. A mayor la extensión territorial, se necesita más tubería para que todos tengan acceso al líquido vital pero son mayores los problemas potenciales entre la fuente y el consumo. Lo lógico es que dichas tuberías fueran diseñadas de un diámetro muy grande en donde hay mucha demanda (una ciudad) y más delgadas en los lugares en donde el consumo es mucho menor (un pequeño pueblo). Para efectos del ejemplo, supongamos que alguien decide construir una presa para satisfacer las necesidades de una gran ciudad, pero el recurso hídrico está situado junto a un pequeño poblado a cientos de kilómetros. Por último, asumamos que se pretenden usar las pequeñas y antiguas tuberías ya existentes que llevaban el agua de la ciudad al poblado para ahora transportarla en sentido contrario. ¿Llegaría el flujo necesario para satisfacer la creciente demanda de la ciudad?, ¿qué pasaría si dicha presa solo bombeara agua en los horarios donde menos demanda hay? finalmente, ¿sería útil que el agua bombeada no cumpliera con las características mínimas para ser considerada potable? ¿seguiría pareciendo un proyecto atractivo?

El sistema eléctrico australiano se diseñó pensando en generación carboeléctrica, cuya operación es contínua, por lo que brinda una excelente estabilidad a la red. Además, éstas típicamente se instalaron cerca de los mayores puntos de demanda eléctrica y no exclusivamente en donde había minas de carbón, facilitando la transmisión de la energía. Situación contraria a la que se presenta con las centrales verdes. (Latimer 2018)

Situación actual del sistema eléctrico mexicano

Ahora bien, ¿qué relación tiene el sistema eléctrico aussie con el nuestro? A decir verdad, estamos viviendo una etapa muy similar, esperando tener resultados muy distintos. Contamos con un gran potencial geográfico para desarrollar generación limpia (En la que también los recursos están lejos de los centros de consumo), tenemos una política energética que se comprometió a lograr 50 % de generación limpia para 2050 y desafortunadamente, nuestras tuberías (sistema eléctrico) tampoco fueron diseñadas para esto.

Hasta ahora, ¿cómo nos ha ido en el desarrollo de ese sector?

Mientras que las entidades reguladoras australianas fueron laxas con los requisitos que debían cumplir las centrales antes de interconectarse a la red para “promover la inversión”, en nuestro país la CRE y el CENACE han preferido solo permitirle la interconexión a quienes cumplen los requerimientos y realicen las adecuaciones necesarias para que la red soporte su incorporación sin afectar al resto de usuarios. En otras palabras, el CENACE realiza estudios basados en la regulación emitida por la CRE para asegurarse que las “tuberías” tienen el “tamaño adecuado” y de no ser así, se les hace saber que cambios se necesitarán previo a construir la “presa”, “estaciones de bombeo”, etc. Y se aseguran de que el agua sea “potable”.

Mientras que los inversionistas australianos se encuentran molestos debido a que, si bien, han logrado echar a andar muy rápido sus proyectos, la rentabilidad será mucho menor a la esperada. En México, algunos están inconformes porque los requerimientos que pide la CREpara que el “agua” sea considerada “potable”, incrementan la inversión inicial, porque los estudios del CENACE prolongan el tiempo necesario para lograr la interconexión y porque la infraestructura necesaria para adecuar las “tuberías” es muy costosa. (Sígler 2018) (Líderes empresariales BC 2018)

¿Ignorancia o Disonancia Cognitiva?

Al estado de un ser humano que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que por definición están en conflicto entre sí, se le llama Disonancia Cognitiva (Festinger 1957). En este caso, los usuarios del sistema eléctrico quisiéramos: 1.- Una regulación laxa que no nos obligue a garantizar que el agua a vender es potable y en la que alguien más sea el responsable de realizar las adecuaciones necesarias a las tuberías existentes, aún que esto signifique que el producto no llegue a los usuarios finales cuando más se necesita. Al mismo tiempo 2.- Queremos que en la regulación esté claro que se nos pagará dicha agua, se la hayan podido tomar o no, haya llegado a los usuarios o no y lo que es peor, se necesite en el momento que se bombeó o no.

En otras palabras, la integración de nuevas centrales de estas características definitivamente nos acerca a tener un sistema eléctrico más eficiente y sustentable. Sin embargo, necesitamos también garantizar que este será Continuo, Confiable y de Calidad. Lograr este balance es imposible sin que alguien ponga las reglas del juego, que deje bien clara la responsabilidad de cada jugador y sobre todo, que cada jugador aporte su parte.

De poco serviría tener todo nuestro parque de generación amigable con el medio ambiente, si debido a no contar con los parámetros adecuados, podrían quedar sin electricidad una ciudad, un estado o incluso, una región completa, como ya ocurrió en Australia en 2017 (Harmsen 2017)

Conclusión

Es verdad que existen áreas de oportunidad en la planeación, transmisión de la información y evolución de la red. Sin embargo, no podemos esperar que esta evolución se dé por si sola. Se requiere que la red evolucione a la par del parque de generación y de los usuarios que demandan energía. Justo para esto se publicó el Código de Red en abril de 2016. (Las reglas para todos los integrantes de la industria eléctrica).

Termino asegurándoles que está probado internacionalmente que limitar la independencia gubernamental de las entidades reguladoras se traduce en reducción de inversión, aumento de conflictos y controversias entre los usuarios, retrasa el desarrollo de infraestructura, disminuye la generación de empleos y en general daña la imagen del sector, lo que además genera un peorservicio públicode energía para todos nosotros.

Por lo tanto, es necesario que tanto la CRE como el CENACE, por un lado, sigan contando con autonomía, pero por otro, que sigan firmes en la aplicación de la regulación emitida para evitar los problemas que se reportan en Australia.



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